De las miopías, cuando cobras, a las dioptrías, cuando pagas - Hostelería Madrid

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De las miopías, cuando cobras, a las dioptrías, cuando pagas

Los que estamos operados de la vista y tenemos que usar gafas con sus dioptrías correspondientes para poder v...

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De las miopías, cuando cobras, a las dioptrías, cuando pagas - La Viña
De las miopías, cuando cobras, a las dioptrías, cuando pagas - La Viña

30 Sep

De las miopías, cuando cobras, a las dioptrías, cuando pagas

Por Hosteleria Madrid

Los que estamos operados de la vista y tenemos que usar gafas con sus dioptrías correspondientes para poder ver y captar desde las letras mayúsculas hasta las minúsculas. Si no llevásemos gafas con las dioptrías exactas a las expectativas de los clientes, no podríamos ver la categoría y dimensión de lo que nos rodea.

La formación positiva actúa como las dioptrías que nos permiten ver los continuos pequeños cambios. Esto mismo ocurre cuando la misma persona cobra por un trabajo o servicio porque visualiza exactamente la suma de las calidades que desea el cliente en su dimensión y precisión. Cuando el empleado no capta las mismas experiencias que el cliente, por falta de formación, se está produciendo el título de esta reflexión “QUIEN PAGA DETECTA CON MAYOR RIGOR UNA ACTITUD EXCELENTE Y EL PLAZO QUE DESEA”.

Podríamos preguntarnos dónde está la diferencia en el nivel de exigencia entre el que cobra y el que paga. Quizá está en los valores de cada persona, o en el nivel y variedad de sus talentos, o en sus creencias profesionales, o en sus experiencias, o tal vez en la formación adquirida. O quizá por una mezcla de todas. De igual modo podríamos preguntarnos porqué los que habitualmente ejercen de miopes culpan de sus problemas a los que tienen la vista bien graduada, convirtiendo sus errores en excusas e incluso en sus derechos haciéndose trampas a sí mismos.

Para dar una respuesta a todas las cuestiones citadas, la situación actual de crisis puede ser un buen escenario para la auto-reflexión crítica y honesta con algunas excepciones de aquellos que tienen contratos fijos, sin la posibilidad de ser despedidos, y protegidos por una potente red de protecciones que en algunos casos se resisten a entender el radical cambio económico, social y tecnológico, como aquellos profesionales más vulnerables porque pueden ser despedidos, sin contar con una potente red de protección. ¿Podríamos llegar a la conclusión de que el riesgo a perder el empleo y/o la desaparición de la empresa alimenta la flexibilidad, la polivalencia, la movilidad, la autoexigencia, la orientación a la máxima satisfacción de las expectativas de los clientes convencidos de que el sueldo solo lo pagan las ventas, ya que sin ventas no hay sueldos. ¡Qué pena reaccionar post-mortum!

También podríamos indagar si las creencias nacen en el cerebro o en el corazón, como plantea mi admirada Annie Marquier, matemática e investigadora de la conciencia, quien afirma que el ser humano lleva consigo un potencial extraordinario de conciencia, inteligencia, sabiduría y amor, aunque algunas veces cueste de creer o encontrar.

Coincido con ella porque si analizamos cada potencial y lo traducimos al reto profesional observaremos como la conciencia es tomar creencia de nuestro entorno y de nuestra situación, facilitando así nuestra forma de pensar y de ver todo aquello que nos rodea y en consecuencia disparar nuestros potenciales y crear nuestras propias alternativas. Si practicamos las reflexiones anteriores encontraremos colaboradores con gran inteligencia pero es posible que también nos rodeen profesionales con escasas posibilidades lo que les bloqueará para captar y desarrollar las exigencias de los nuevos clientes en este acelerado mercado de oferta, rodeados de tentaciones mediáticas que les permiten ser más exigentes, y en consecuencia escoger.

La sabiduría acostumbra a ser un multiplicador de las potencialidades que con la constancia, el esfuerzo, la voluntad y la orientación al estudio nos conducirán a la pasión por la excelencia, la generosidad y la Inteligencia Emocional que nos ayudan a superar los niveles normales de inteligencia. “DONDE NO LLEGA LA CABEZA LLEGA LA VOLUNTAD”, porque como sostiene Annie Marquier, “todos los que nos rodean reciben la información energética contenida en nuestro corazón”, así cuando cultivamos cualidades tales como la apertura hacia el prójimo, el escuchar, la paciencia, la cooperación, la aceptación de las diferencias y el coraje, estamos influyendo en los demás positivamente.

Apreciado lector, es posible que esta lectura o le apasione o la considere compleja. Créase que “el cerebro del corazón activa el de la cabeza” por lo que formarse en la gestión de las emociones, las propias y las del entorno familiar y profesional, influirá definitivamente en sentirse más seguro, alegre, paciente, equilibrado, con más potencia intelectual, con mayor fuerza de voluntad y sobre todo “HABRÁ TRIUNFADO SOBRE SÍ MISMO”. Así comprenderá los mecanismos del funcionamiento emocional (corazón) y racional (cabeza) de los demás y obviamente los suyos. “SE HABRÁ CONVERTIDO EN UN LÍDER CON INFLUENCIAS POSITIVAS”. ¡¡ ENHORABUENA!! Ahora le toca actuar con generosidad como un maestro de las garantías del éxito para contagiar que las dioptrías (la formación) sean mejores y las máximas y obviamente las mismas cuando uno cobra que cuando paga.

Como siempre nos tiene a su disposición si desea TRANSITAR DE LA DECEPCIÓN Y LOS ENFADOS AL LIDERAZGO INFLUENCIADOR.

FaldonBiosca


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