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Día Mundial del turismo

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Día Mundial del turismo - La Viña
Día Mundial del turismo - La Viña

27 Sep2026

Día Mundial del turismo

Por Jose Antonio Aparicio

Tribuna Cada 27 de septiembre celebramos el Día Mundial del Turismo y, más allá de las cifras que sitúan a nuestro país a la cabeza de los destinos más visitados, debemos poner en valor una actividad en la que somos líderes porque forma parte de nuestra identidad económica, social y cultural. Pero también debería ser una oportunidad para reflexionar sobre la realidad de las empresas y de las personas que operan en el sector que necesitan atención, apoyo y una estrategia global que sitúe al turismo en el eje de las políticas públicas de este país.

Celebramos los récords de visitantes, la fortaleza de nuestros destinos y el prestigio internacional de nuestra oferta turística pero no debemos olvidar a quienes, en la práctica, lo hacen posible. Seguimos considerando al sector como una actividad algo secundaria cuando en realidad es una auténtica industria con capacidad para transformar territorios, fijar población, atraer inversión y generar empleo estable, una gran oportunidad para España que hay que impulsar con inteligencia y responsabilidad, con una estrategia de país que reconozca al turismo y a la gastronomía como asuntos de Estado.

Eso implica infraestructuras modernas, seguridad jurídica, estabilidad regulatoria, fiscalidades competitivas y una apuesta decidida por la formación y la cualificación profesional. También escuchar a quienes crean empleo, arriesgan capital e innovan cada día para que España siga siendo una referencia mundial. Más que un homenaje diario, lo que necesita el sector es una apuesta decidida los 365 días.

España es líder mundial de turismo porque tenemos la mejor combinación posible de recursos para generar experiencias en las distintas actividades que lo componen: personas, técnica, producto, climatología, cultura, patrimonio, entorno, conectividad, infraestructuras y seguridad. Algo diferencial y al alcance de muy pocos países que, paradójicamente, hace sentir «como en casa» a quienes buscan salir de ella para vivir nuevas experiencias.

Y en esa cadena de sensaciones, la gastronomía es capital porque en ningún país del mundo se come tan bien como en el nuestro, gracias a una mezcla inigualable de cultura, materia prima, técnica y servicio. Somos muy buenos dando de comer y de beber en nuestros restaurantes bares y tabernas y debemos proclamarlo sin complejos, porque es por ello por lo que nos visitan desde todas las partes del mundo.

Como hostelero y representante empresarial del sector madrileño, tengo el privilegio de observar la realidad del turismo en nuestra comunidad desde dos perspectivas muy diferentes. En el plano de las políticas públicas, los representantes empresariales de las actividades que conforman la cadena turística (alojamiento, transporte, restauración, comercio, ocio y cultura, etc.) participan en las decisiones de la administración en un modelo de colaboración público privada que está funcionando.

Detrás del éxito turístico de Madrid hay estrategia, recursos y participación activa del sector privado, y debemos reconocerlo. Pero el modelo turístico de Madrid ha agotado la etapa de la inercia y no debemos dejarnos llevar por el aplauso gratuito. Es momento de apostar por la calidad y atender la visión de quienes cada día se enfrentan a la realidad de abrir la persiana y mantener el proyecto empresarial, que es la base real de la experiencia que el turismo proporciona.

Competir hoy es mucho más complejo que hace una década. La digitalización, la sostenibilidad, la transformación de hábitos de consumo, los recursos humanos, el incremento de la fiscalidad y los costes energéticos y laborales o la creciente competencia internacional nos obligan a reinventarnos constantemente. La excelencia ya no es una ventaja competitiva; es simplemente el requisito mínimo para seguir en el mercado. Y si no queremos morir de éxito, debemos exigir a quienes regulan la actividad de las empresas turísticas que apuesten por un marco normativo eficaz, seguro y estable que permita a las empresas invertir e innovar apostando por la calidad de sus infraestructuras y la excelencia en sus recursos humanos, sin los cuales no existe experiencia turística plena.

En Madrid tenemos el privilegio de disponer de una oferta hostelera única en el mundo con clientes de bares, restaurantes y tabernas emblemáticos, auténticos, irrepetibles. Debemos protegerlos porque sin ellos nos convertiríamos en un destino predecible en lo gastronómico, perdiendo el alma y la magia que cada día ofrecen en sus barras, salas y fogones. Madrid se vive en cada rincón y cada mesa con cientos de locales tradicionales con la solera del oficio, el buen hacer y los clientes fieles.

Hoy, más que nunca, resulta fundamental reivindicar la figura de los empresarios y de los trabajadores del sector. Detrás de cada hotel, restaurante, agencia de viajes, establecimiento de ocio o empresa de servicios turísticos hay personas que asumen riesgos, generan actividad económica y, gracias a su profesionalidad y esfuerzo diario, Madrid es hoy un destino turístico y gastronómico de primer nivel.

Empresas, trabajadores y familias que hacen posible uno de los mayores éxitos colectivos de nuestra economía proyectando al mundo lo mejor de nosotros: nuestra capacidad de acoger, atender y proporcionar felicidad. Feliz día del turismo para todas y cada una de las 228.317 personas que a día de hoy conforman la gran familia de la hostelería madrileña. Todo el ánimo para seguir conquistando y enamorando a quienes nos visitan y mantener vivo por muchos años el latido del corazón de nuestra ciudad. Sin vosotros, no sería posible.