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Los últimos datos del INE publicados en la Encuesta de Turismo de Residentes revelan cómo han evolucionado los hábitos turísticos de los madrileños tras la pandemia. Viajamos más, nos escapamos de forma «exprés» casi cada mes y, aunque miramos cada vez más al extranjero, nuestra gran pasión siguen siendo el resto de comunidades autónomas. Eso sí, preparad la cartera: viajar es hoy casi un 45% más caro que hace cuatro años.
Si hubiera que dibujar el retrato robot del turista madrileño, el boceto sería muy claro: alguien con la maleta siempre a medio hacer para el fin de semana, que ahorra sus días libres para un largo retiro estival en otra comunidad autónoma y que, cada vez más, siente el golpe de la inflación cada vez que reserva un hotel o un billete.
El análisis de las estadísticas del INE sobre los movimientos de los residentes en la Comunidad de Madrid nos deja conclusiones interesantes sobre cómo gestionamos nuestro tiempo libre y nuestro dinero.
La dictadura del fin de semana frente al «gran parón» del verano
Los madrileños son, por encima de todo, coleccionistas de escapadas. Más del 40% de los viajes que realizamos a lo largo del año (unos 12,7 millones en 2025) son salidas de fin de semana o puentes. Son viajes explosivos y fugaces: la media de duración apenas supera los dos días.
Sin embargo, el fin de semana es solo un parche para la rutina. El verdadero éxodo se produce en verano. Aunque los viajes estivales representan «solo» un 20% del total en volumen, es aquí donde el madrileño desconecta de verdad. La duración de las vacaciones de verano roza los 13 días de media, aglutinando casi la mitad de todas las noches que pasamos fuera de casa al año.
¿Dónde vamos? La «otra España» sigue siendo la reina (pero con un ojo en el pasaporte)
Cuando el madrileño sale de su comunidad, tiene un destino predilecto: cualquier otra parte de España. Alrededor del 80% de nuestros desplazamientos tienen como destino otra Comunidad Autónoma. En 2025, esto se tradujo en más de 25,3 millones de viajes hacia regiones vecinas o costeras.
No obstante, hay un dato que los turoperadores no deben pasar por alto: el hambre por el turismo internacional se ha duplicado. Si en 2021 (aún con ecos de pandemia) los viajes al extranjero suponían apenas el 5,5% del total, en 2025 esta cifra se ha disparado hasta el 12,3%.
La paradoja del gasto: El verano es lo más «barato» y el trabajo, lo más caro
Viajar se ha encarecido, y mucho. El gasto medio por persona y viaje ha pasado de los 281€ en 2021 a superar la barrera de los 400€ en 2025. Pero al analizar en qué nos gastamos el dinero, surge una interesante paradoja sobre el gasto diario.
¿Cuál cree que es el viaje donde más se gasta al día? No son las vacaciones en la playa. Es el turismo de negocios. Un madrileño que viaja por trabajo o estudios tiene un gasto medio de 185 euros diarios (unos 139€ si el viaje de negocios es dentro de España).
En el extremo opuesto, el viaje con el gasto diario más bajo es el del verano (apenas 57€ al día en 2025). ¿El motivo? En las vacaciones largas los costes se diluyen: se utilizan segundas residencias, alquileres vacacionales largos (que reducen el coste por noche frente a un hotel) o, simplemente, volvemos a la casa del pueblo familiar.
Por el contrario, en esas codiciadas escapadas de fin de semana, el madrileño no escatima: el gasto diario se eleva por encima de los 87 euros, demostrando que en el ocio de corta duración, estamos dispuestos a exprimir el presupuesto en restaurantes y hoteles.
Tendencia hacia la estabilización
Tras el pico histórico de viajes registrado en 2024 (casi 34,3 millones), los datos de 2025 muestran una estabilización. El madrileño ha consolidado su modelo post-pandemia: necesita huir de la ciudad el fin de semana, veranea largo y tendido en las costas o pueblos del resto de España, y asume con resignación que hacer turismo exige hoy un esfuerzo económico notablemente mayor que hace un lustro.





